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Perro con rastas. Fuente de la imagen en Internet |
¿Has empezado a encontrar voluminosas pelusas por toda la casa? ¿Tienes la alfombra, los muebles y la ropa cubiertos de un suave manto blanco? No desesperes: es la célebre muda, un proceso natural que solo ocurre dos veces al año.
El perro cambia generalmente el pelo dos veces, en primavera y otoño, debido a los cambios de luz y de temperatura propios de cada estación. Los perros fabrican, de modo natural, un tipo de pelo para el frío y otro para el calor, y con él se preparan para climas diferentes: soportan el frío, el calor y la lluvia. Pero si viven dentro de una casa donde la luz no varía y, sobre todo, si están al lado de la calefacción, es como si les estuviéramos poniendo ropa y estarán continuamente cambiando su pelo. Y, por cierto, por muy de moda que esté, ese chubasquero para el chihuahua y esa cazadora de leopardo para tu frenchie son un gran error. Nunca debes de vestir al perro: su pelo es impermeable, y si lo haces, estás perjudicando su manto. Las razas que sufren una pérdida de pelo mayor en la muda son los pastores alemanes, los collies, los pomerania y los dálmatas. Mientras que los terriers, los dedlington y el bichón maltés apenas pierden pelo. El caniche no muda nunca su pelo.